Showing posts with label universo. Show all posts

Julia y sus cartas al universo: Parte II

Querido Universo:

                He querido, ya desde hace algún tiempo, poder seguir contándote mi historia. La cuestión es que se me hace imposible contártela, contarte mis momentos felices sin que lleguen a mi mente los momentos tristes. Veras universo, ese del que comencé a hablarte, ese de ojos verdes y sonrisa traviesa, resulto ser el amor de mi vida. O por lo menos, resulto ser mi primer amor. Y tú, que me conoces tan bien, sabes que a mí eso de enamorarme no se me hace fácil, pero con él fue casi casi como respirar. Ay universo, que feo se siente tener la certeza de que esa persona es la indicada, que al fin has podido encontrar a la persona que te hace ser sin mucho esfuerzo y que ella no lo note.  Cada vez que estoy con él siento este “feeling” de estar con la persona correcta, en el momento correcto. Como quiero gritarle, “¿es que no ves? Lo perfecto que somos el uno para el otro.” Universo, él puede verme como nadie más lo hace y a la misma vez siento que no puede ver nada en absoluto. Desearía poder sacarme toda nuestra historia del sistema. Sacármela y regalártela para así no tener que vivir con ella cada día de mi vida.  Desearía darte cada una de mis memorias, hasta las más bonitas para así no tener que pensar más en él. ¿Te recuerdas de aquella muchacha ingenua que te decía que solo quería enamorarse aunque le rompiera el corazón? Pues no creo que supiera mucho de lo que estaba pidiendo. Supongo que es cierto es de que se debe tener cuidado con lo que se pide al universo. Cuanto desearía que no me hubieses escuchado…supongo que eso son de las cosas que no se cumplen. Ojala y algún día pueda terminarte mi historia, mientras tanto, ya no escuches más lo que digo. Claramente aún no se lo que digo.


Con todo y nada,

Julia

Julia y sus cartas al Universo

Querido Universo:

                Si supieras de la de cosas que he tratado de culparte. Desde mis malas decisiones hasta mis más recientes lágrimas. Te he querido culpar hasta de haberle conocido, haberme enamorado y de ahora, tener el corazón roto. Y si lo piensas bien, haz tenido mucho que ver pero, culpa, ninguna. Mejor te cuento la historia para que sepas porque mis ganas de culparte. Le conocí un miércoles, recibí una llamada de mi tía para invitarme al cine. “James va a ir. Para que al fin lo conozcas”, me dijo. Que iba yo a saber que al aceptar esa invitación mi vida cambiaria para siempre. Ni me imaginaba el impacto que iba a tener conocerlo. Cuando le vi por primera vez, rubio, alto, ojos verdes y sonrisa pícara, me dije: “Oh shit, lo he encontrado”. Un pensamiento totalmente irracional ya lo sé pero, yo nunca dije que esta historia fuera a ser racional. Imposible explicarte lo que esos primero momentos me hicieron sentir. Fue una mezcla entre sentirlo todo y nada a la vez. Fue haber descubierto cada nervio en mi cuerpo y poder sentirlos todos a la vez.  Ese, “¿te gusto la película?”. Ese, “un placer conocerte”. Oraciones simples, ya lo sé. Pero a mí, sin saberlo, me cambiaron la vida de a poco.   Ese día, universo, por primera vez en mucho tiempo volví a sonreír. No había quien o que me quitara la sonrisa de los labios. Me parecía tan improbable e irracional haberlo encontrado. ¿Cuáles son las probabilidades de que uno encuentro eso que siempre había buscado? A mí, siempre me pareció que era imposible. Claro, hasta ahora. Si hubiera sabido cuanto mi vida estaba cambiando en ese momento, no hubiera hecho nada la verdad. Porque, a pesar de todo, no encuentro en mi un onza de arrepentimiento. Recuerdo haberle preguntado a mi tía, “¿Cómo se ve sin camisa?”, para ver si, al menos, un defecto físico tenia. A lo que me contesto, “no se ve como tu primo”. Y yo como tonta le fui a creer. Ay, universo, si vieras lo bien que se ve sin camisa. Demás está decir que hasta sin respiración me quede. Pero eso es una historia para otro día.  ¿Ya vas entendiendo por que he querido culparte? Bueno, mejor sigo la historia otro día. Solo quería darte una breve introducción primero. Para que fueras entendiendo.

Con todo y nada,

Julia

¿Enserio, Universo?

El día está nublado, una brisa ligera se desliza por la Parque de las Palomas. En una de la mesas un chica de pelo rojizo y piel clara mueve su pie casi al mismo son que la brisa. Va vestida con un traje de puntos color rojo y blanco, converse negros y gafas “Rayban”.  En su mano derecha tiene un café bien cargado, mientras que con la izquierda sostiene un libro. Aunque la verdad se le está haciendo difícil poder leerlo. De vez en cuando levanta la vista, mira a su alrededor sin encontrar lo que anda buscando. En su frente se forman arrugas que el simple observador atribuirá al libro que está leyendo, cuando en realidad son producto de la espera.  La chica pone el libro en la mesa, se quita las gafas y vuelve a mirar a su alrededor. Sus ojos, color azul, tienen algunas arrugas producto de tanto reír. Aunque en este momento parezcan triste. Se pone las gafas, vuelve a tomar el libro e intenta por fin entender que es lo que lee. No logra concentrarse, esta vez pone el café en la mesa, vuelve a quitarse las gafas y mira alrededor. Se forman más arrugas en la frente y una que otra en los labios. La chica se vuelve a poner las gafas, toma su café – ya vacío –, se pone el libro debajo del brazo y se dirige hacia el zafacón más cercano. Allí vuelve a mirar a su alrededor, no encuentra nada. Deposita el vaso en el zafacón y camina hacia su apartamento.  Por la entrada sur del parque un chico se acerca casi corriendo, se detiene y mira a su alrededor. Por el norte la chica desaparece detrás de un edificio. El chico se acerca a la mesa donde está sentada la chica, encima descansa una margarita. El chico la toma y se sienta. “He llegado tarde”, piensa. Mientras que la chica se asoma por el mismo edificio donde desapareció. Ha dejado su bolso en una de las sillas…


NOTA: El titulo de este escrito ha sido producto de las miles de conversaciones con una de mis mejores amigas. El credito es todo suyo, por supuesto.