Y solo quedo el reflejo.


Me contaron que dejaste de escribir poesía. Que ahora andas de traje y corbata. Que hasta un maletín cargas. Me contaron que dejaste de sonreír. Que ya no tomas fotos de la magia en el mundo. Que ya no haces tus viejos chistes que nadie solía reírse con ellos. Me contaron que ahora vives en la ciudad. Que yo no sales a divertirte. Que dejaste de jugar football. Me contaron que ahora ganas lo que siempre quisiste. Que dejaste de tocar la guitarra. Que ya no haces llamas en la madrugada solo para hablar. Me contaron que ahora conduces un auto último modelo.  Que tu mirada se ha tornado vacía.  Que ya no sales por las mañanas a caminar. Me contaron que te casaste con la chica que tus padres querían. Que ya no crees en el amor. Que dejaste de escribir cartas. Me contaron que ahora toda tu ropa es de diseñador. Que ya no usas tu jeans favoritos.  Que ya no llamas a tus amigos para saludar. Me contaron que ahora tienes el trabajo que siempre soñaste. Que las letras de tus canciones descansan en una vieja caja en el armario. Que el piano ya esta oxidado de tanto tiempo sin usar. Me contaron que ahora das la ahora con un reloj de una marca reconocido. Que vives contando los minutos y segundos. Que solo conoces la palabra prisa. Me contaron que has dejado de vivir. Y yo me siento aquí en este viejo sillón lleno de recuerdos y busco entre ellos a la persona que una vez conocí. Busco aquel que una vez dijo que nunca sería lo que te has convertido. Te busco, pero solo encuentro el reflejo de alguien que una vez conocí.

Una historia en segundos.


Tick tock tick tock. Veo unos ojos azules.  Tick tock tick tock. Veo el reflejo de una sonrisa. Tick tock tick tock. Un beso debajo de un puente oxidado. Tick tock tick tock. Manos entrelazadas. Tick tock tick tock. Viajo en el tiempo al momento en que te vi por primera vez. Tick tock tick tock. Una primera sonrisa, una primera palabra, una primera mirada. Tick tock tick tock. La primera cita. Tick tock tick tock. Alli sentados mirando las olas ir y venir. Tick tock tick tock. El primer beso. Tick tock tick tock.  Caminamos de la mano por el parque. Tick tock tick tock. El recuerdo de una sonrisa. Tick tock tick tock. El primer te amo. Tick tock tick tock. Rosas esperando por mí.  Tick tock tick tock. Una cena bajo la luz de las velas. Tick tock tick tock. Nuestra canción suena en la radio. Tick tock tick tock. La primera carta. Tick tock tick tock.  Navidad juntos. Tick tock tick tock. Nuestro primer viaje. Tick tock tick tock. La primera pelea. Tick tock tick tock. Reconcialiacion. Tick tock tick tock.  Cambios. Tick tock tick tock. Vas desapareciendo. Tick tock tick tock. Eres un reflejo. Tick tock tick tock. Ya no estás a mi lado. Tick tock tick tock. Te recuerdo cada dia. Tick tock tick tock. Una llamada para saber si estás bien. Tick tock tick tock. Te vi en el mercado parecías feliz. Tick tock tick tock. Te recuerdo menos. Tick tock tick tock. Me contaron que sales con otra. Tick tock tick tock. Un corazón roto. Tick tock tick tock. Un primer amor. Tick tock tick tock. Un primer desamor. Tick tock tick tock.  Una promesa rota. Tick tock tick tock. Te veo con ella pareces más feliz. Tick tock tick tock. Te pienso un poquito menos. Tick tock tick tock.  Cada vez en más fácil. Tick tock tick tock. Ya casi no te pienso. Tick tock tick tock. Un amor olvidado. Tick tock tick tock. El reloj sigue corriendo. Tick tock tick tock…

New York, Oh New York!: Parte 2

9:42 am. Asiento 01 E. Ahí estaba yo sentada entre mi tía y una señora que no conocía. Personas iban de a poco entrando al avión. Mi mente no lograba aún asimilar que al fin iba a conocer a Nueva York.  Estaba en la primera fila así que podía ver como las azafatas iban recibiendo a los pasajeros y los llevaban a sus asientos.  Extrañamente no sentía miedo, aún cuando era la primera vez que estaba dentro de un avión, sino de esos nervios que le dan a uno cuando está a punto de hacer algo emocionante o cuando sabe que va a pasar algo bueno.  El último pasajero entró y cerraron las puertas,  10:20 am Asiento 01 E. Mi corazón latía con fuerza y mi mente gritaba los estás haciendo, al fin vas a visitar Nueva York.  El avión comienza a moverse y yo agarro mi asiento un poco más fuerte de lo normal. Las azafatas nos dicen que nos abrochemos el cinturón y nos van explicando que hacer en caso de una emergencia. Se siente una leve presión y estamos en el aire. Miro por la pequeña ventana redonda y mi isla cada vez se ve más pequeña.  Y dejo escapar el aire que sin darme cuenta había aguantado. Por los altavoces del avión se escucha una voz en ingles diciendo,  Good evening ladies and gentleman this is your captain speaking thank you for choosing JetBlue….y no entenderán pero esa voz, esas palabras cambiaron algo en mi.  La señora que se sienta a mi lado me pregunta que si voy de vacaciones, le contesto que si y le pregunto si ella también. Nunca espere su respuesta. Aquí estaba yo sonriendo como si fuera navidad y aún tuviera siete solo por unas cuantas palabras del capitán y esta señora iba a para un velorio. Sí, como lo oyen la señora iba a enterar a uno de sus hermanos. Tengo que decir que me sentí culpable porque en esos momentos yo era tan feliz y la señora de al lado era todo lo contrario. Me conto cosas de su hermano y como murió, un infarto, y historias de como cuando era niños jugaban en la nieve hasta no sentir lo dedos. Fue triste escuchar su historia cuando por dentro yo me encontraba tan feliz pero, ¿saben lo que ocurrió? Después de todas las anécdotas cuando cae ese silencio porque ya no hay más que decir la señora se vuelve hacia mí y me dice, Gracias porque nadie había querido escucharme hablar de mi hermano e irónicamente alguien que conozco hace menos de media hora me escucho, así que gracias. Se imaginaran mi reacción, allí estaba esta señora dándome las gracias por solo haberla escuchado.  El resto de mi viaje me mantuve viendo una película, Leap Year, y charlando con la señora de al lado. 1:45 pm. Asiento 01E, se escucha a las azafatas decir que volvamos a nuestros asientos y no abrochemos el cinturón estamos a punto de aterrizar. Vuelvo a mirar por la ventana se ve mi hermoso Nueva York, cada vez más grande.   Se siente de nuevo la presión,  un leve zarandeo  y ya estamos en Nueva York.  Las personas comienzan a ponerse de pie y a recoger los bultos. Uno a uno vamos saliendo del avión.  Se escucha el ruido inconfundible del aeropuerto y nos conducen a donde debemos recoger nuestras maletas. Allí nos esperan las personas que nos iban recoger al aeropuerto, nos saludamos y se hacen la presentaciones pero yo estoy distraída porque no puedo evitar mirar por la puertas de cristal allí donde esta Nueva York.  Recogemos maletas y salimos por las puertas que tanto mire y volví a sentirlo…ese sentimiento de estar exactamente en el sitio que debería estar. El aire era más frio que en mi isla y se escuchaban a lo lejos sirenas y carros. Y mientras todos buscaban un taxi yo estaba en el mismo medio de la salida contemplando a Nueva York. Sonará raro pero hasta el aire se sentía diferente. Y fue allí que pensé que podría tener 80 y haber ya olvidado algunas cosas pero nunca olvidaría lo que sentí aquel día que pise por primera vez las calles de Nueva York.
*Continuara…

La posiblilidad de lo nuestro.

Mi Sócrates contemporánea, así era como me llamabas. Siempre que te llamaba contestabas el teléfono con un, hola bella. Extraño la manera en que me veías, la manera que pensabas que era. Extraño la imagen que tenias de mí. Aun cuando solo fuiste una posibilidad, un quizás, te extraño. Fuimos como una semilla que se siembra pero nunca llega a florecer. Una idea sin llevar a cabo. Tres años después me siento y te pienso. Me siento y me pregunto que hubiera sido. Que hubiera pasado de yo haber dicho sí. Me siento e imagino mi vida si te hubieses quedado en ella. Imagino la posibilidad de nosotros, la creo. ¿Y sabes lo triste? Nos puedo ver siendo felices, amándonos, nos puedo ver como más que una posibilidad como algo concreto, real. Imagino los sitios a los que me llevarías, la risas que nunca fueron, lo besos que solo fueron imaginados, los abrazos que nunca llegaron a ser. Te recuerdo cuando planeabas llevarme a Nueva york, como decías que veríamos la ciudad y beberías vino sentados mirando las estrellas. Te veo como una posibilidad tan real que me deja triste. Puedo ver lo que puedo ser y nunca fue. Fuiste ese sueño que nunca se cumplió. Imagino las memorias que hubiésemos creado, las fotos de nosotros que nunca fueron tomadas, los momentos que nunca nacieron. Aún puedo sentir el escalofrío que recorría mi cuerpo cuando me susurrabas poesía al oído. Y me pregunto, ¿Por qué de lo nuestro no nació un amor? ¿Por qué nunca fuimos algo más que una posibilidad? ¿Por qué no nos mantuvimos? Y ahora, ¿en qué te convertiste? En un recuerdo incompleto, en una historia sin final, en una historias que en realidad nunca comenzó. Tres años después, te pienso y me pregunto…

Una respuesta honesta.


En el fin de semana una amiga me pregunto que quería de la vida. Por momentos no supe que decir, tengo que admitir que por un momento mi respuesta automática iba a ser no sé, la realidad nunca nadie me había hecho esa pregunta.  Cuando finalmente conteste le hice con palabras simples como un trabajo, casa, algún día esposo  e hijos. Aunque no existe nada malo en querer estas cosas sentí como si en vez de contestar a su pregunta respondí a otra totalmente distinta, ¿Qué espera la gente de ti? Como mi amiga se merece un respuesta honesta, se que la espera, decidí escribir este post.  ¿Qué es lo que quiero de la vida? Quiero equivocarme porque solo así voy a aprender.  Quiero enamorarme y que me rompan el corazón porque solo asi voy a aprender la diferencia entre el amor y la ilusión. Quiero hacer cosas porque quiero sin tener razón alguna. Quiero tener días llenos de aburrimiento para aprender a apreciar los días llenos de aventura. Quiero hacer tareas aburrida, como limpiar ventanas, porque en ellas encuentro la magia del mundo. Quiero tocar fondo para aprender a levantarme. No quiero nunca dar por sentado las cosas. Quiero llorar por una película porque de alguna forma pude sentir lo que sintieron los personajes. Quiero bailar hasta que me duelan los pies. Quiero aprender algo nuevo cada día. Quiero escribir porque la vida no tiene sentido si no lo hago. Quiero leer un libro en solo horas porque me es imposible parar de leer. Quiero reírme porque no puedo evitar hacer otra cosa. Quiero escuchar mi canción favorita en la radio y cantarla a todo volumen.  Quiero tener veranos llenos de sol y mar, de días libres.  Quiero capturar momentos con mi cámara. Quiero tener trabajos con paga mala para poder apreciar el valor del dinero. Quiero continuar recibiendo cartas por correo porque en ellas está la magia del mundo.  Quiero emocionarme por simples detalles y nunca quiero dejar de hacerlo. Quiero presenciar cosas tan increíbles que se me paren todos los pelos y no pueda evitar sonreír.  Quiero tener siempre la oportunidad y las ganas de salir a fuera y sentarme en la grama a ver las estrellas. Quiero encontrar mi verdad. Quiero cambiar de opinión millones de veces porque sé que puedo.  Quiero nunca dejar de creer. Quiero escribir en mis pantalones o brazos porque no tenía un papel a la mano y la idea no se puede dejar ir. Quiero extrañar porque solo así me daré cuente de qué tengo en mi vida. Quiero tomar riesgos. Quiero conocer el mundo.  Quiero nunca perder la pasión por las cosas que hago. Quiero nunca perder la sonrisa. Quiero tener el valor para hacer aquellas cosas que más temor me dan.  Quiero escribir sobre mí, sobre ti o sobre el mundo, sobre posibilidades. Quiero encontrar un quote que me encante y no poder evitar escribirlo. Quiero siempre poder encontrar mi musa en la música. Quiero poder escribir un libro.  Quiero muchas cosas porque ¿saben qué? Tenemos la posibilidad de quererlas y nadie no puede decir lo contrario.  Pero sobre todo quiero vivir y amar porque como dice una amiga nadie lo hará por mí.  
*A ti amiga, gracias por hacer la pregunta y aquí está tu respuesta.

Y el reloj corrió más lento, literalmente.

Alguna vez han sentido la necesidad imperiosa de no hacer nada en todo el día. De simplemente quedarte en la cama y comer comida chatarra. Y no estoy hablando de los domingos, que es cuando normalmente “descansamos”, y pongo descansamos entre comillas porque la realidad es que nunca descansamos. Los domingos usualmente limpiamos y alguna parte de él lo usamos para descansar. Pero no es de esto de lo que estoy hablando, si no de sacar un día en medio de la semana y hacer absolutamente nada. Bueno, pues eso fue lo que hice hoy. No fui a ninguna de mis clases, y estuve en mi cama hasta las dos poniéndome al día con mis series favoritas.  Y lo curioso es que la gente no está acostumbra a que hagamos esto. Recibí múltiples mensajes de amigos preguntándome si me encontraba bien o estaba enferma y cuando les contestaba que no, que solo quería un día libre para relajarme nadie me entendió o me preguntaban para que. Realmente pensaron que me pasaba algo y lo estaba ocultando, cuando la realidad es que simplemente no quería hacer nada hoy. Quise por un día disfrutar de esté sin el ajetreo que siempre trae.  Quise poder levantarme a las 11 y estar en la cama hasta las 2 porque simplemente quería hacerlo. Quise no querer cocinar y solo comer comida no saludable. Quise estar todo el día viendo televisión y haciéndole cambios a mi blog. Quise hacer con mi día lo que me diera la gana (perdonen la expresión). Quise por primera vez en mucho tiempo no planear mi día y levantarme sin la menor idea de lo que iba a hacer. El tiempo va tan deprisa y hacemos tantas cosas a la vez que ya no disfrutamos de nuestro día.  Así que mientras puedo saco de vez en cuando un día para hacer absolutamente nada.  Se puede decir que esto me mantiene cuerda en el caos que se ha convertido nuestras vidas. Y quizás no lo entiendan, quizás piensen que estoy loca por desperdiciar un día entero pero saben que les digo, ustedes se lo pierden porque no hay nada en el mundo como hacer absolutamente nada en todo el día. ¿Y saben lo que descubrí?  Que cuando pones los frenos y decides tomar las cosas con más calma y alivianar la carga, el tiempo realmente no corre tan deprisa. Es bueno a veces simplemente hacer la cosas porque queremos, sin la necesidad de tener un excusa.

Un cristal: Y se hizo historia


Cuando comencé la Universidad, casi siempre iba a almorzar a la pizzería que había justo al frente. Recuerdo que siempre me sentaba en la mesa que estaba junto al cristal para poder ver la gente que pasaba por allí. Y no pasaba un día en el que preguntara la historia de los que pasaban por allí. Siempre me dio curiosidad saber a dónde iban todas aquellas personas que pasaban frente aquel cristal. Pasaba horas sentada en aquella mesa viendo pasar a las persona y haciendo historias sobre su vida en mi cabeza. Fue allí donde nació o mejor dicho donde tome la decisión de escribir un libro, la verdad la idea llevaba mucho tiempo en mi cabeza solo que no me atrevía a contemplarla, de escribir sobre la historia de los muchos personajes que existían en mi cabeza. En esos días, la verdad aun lo hago, por la noches no podía dormirme sin crear una historia en mi cabeza o al menos una escena. Siempre he leído, es uno de mis pasatiempos favoritos, y siempre pensaba que nunca podría escribir algo tan organizado y esquemático como los son los libros. En esos primero años aprendí que con la práctica no hacemos mejor y ahora cinco años después no seré la mejor escritora pero tampoco soy aquella chica que no tenía la confianza de escribir sobre lo que creía. La verdad he comenzado a escribir mi libro múltiple veces y tengo varias escenas ya escritas, sin ningún orden, pero poco a poco va tomando forma. Y aun cuando han pasado varios años y estoy en otra Universidad aun sigo imaginando las historia de las personas que pasan juntos a lo cristales. En uno de los muchos libros que he leído encontré una cita que describe todo lo que he dicho y dice así: “ Every story is part of a whole entire life, you know? Happy and sad and tragic and whatever, but an entire life. And books let you know them.” Eso es lo que yo quiero que mi libro les haga sentir cuando lo lean, que estén viviendo la vida entera de una persona. Que mis personajes se vuelvan sus personajes. Que para ustedes sean tan reales como a veces lo son para mí. Una vez alguien me dijo que no podía escribir un personaje si no lo trataba como una persona real y tenía razón. De cierta forma ellos existen, al menos en mi cabeza y espero que algún día existan en la suya. ¿Y lo curioso? Todo comenzó en una cafetería y una mesa que queda junto al cristal.